La gastronomía española tiene en su recetario mas tradicional algunas joyas como sus caldos y pucheros. Unos platos, típicos del otoño e invierno que además de estar deliciosos sirven para entonar el cuerpo y darle ese aporte de energía. Uno de los ingredientes, el cual consideramos indispensable a la hora de hacer esos guisos, es el hueso de jamón ibérico.
Cuando hablamos de hueso de jamón ibérico, no nos referimos a cual quier hueso de la pata de jamón, sino al codillo, que se encuentra situado debajo de la pezuña y que contiene «mucho» jamón ibérico y tocino que no se a podido extraer durante el «corte de jamón». A simplemente no parece gran cosa. Pero sin duda es una auténtica joya.
Aunque en Gastronomic Spain vendemos una amplia varidad de caldos, siempre que podemos, intentamos sacar un rato para hacer nuestro propio caldo casero. El mas popular es el caldo de pollo y jamón. Desde Octubre hasta principios de marzo, es un plato muy recurrente, que además puedes utilizar para integrar otros guisos o pucheros.
Receta del Caldo de pollo y hueso de jamón ibérico:
Este tipo de caldos es muy fácil de realizar, para ello lo que vas a necesitar es simplemente una carcasa de pollo, 2 huesos de jamón, una zanahoria, media cebolla y un poco del tallo verde del puerro. La elaboración es muy rápida, En una olla bien grande, sofreír la cebolla con un poco de aceite de oliva hasta que tenga un color marrón oscuro, después poner la zanahoria (previamente pelada) y los huesos de jamón ibérico junto con la carcasa de pollo. Dejar que se frían bien, sin prisa. Que suelten bien el jugo. Una vez que se ha frito bien todos los ingredientes, añadimos agua hasta arriba y ponemos las hojas del tallo del puerro. Veremos que, desde el inicio, el agua tiene un color marrón oscuro que va a ir volviendose cada vez mas oscuro durante la cocción.
A diferencia de otros caldos como el de marisco o el de pescado, el caldo de pollo y jamón ibérico mejora cuanto mas se haya cocido. Os recomendamos que se cueza durante al menos una hora y media. Pasado ese tiempo, Coláis el contenido de la olla en un colador con un tamiz o un trapo limpio de tela. Eso facilita el desgrasado y que no se cuele algún hueso pequeño de pollo. Veremos que el hueso se ha consumido totalmente e incluso ha desaparecido el tuétano del interior del hueso de jamón ibérico. Es recomendable poner en ebullición el caldo resultante, para desgrasarlo con facilidad y añadir sal en caso de que sea necesario.
Un truco que funciona genial es retirar de los huesos toda la carne de pollo y jamón que ha quedado en ellos una vez cocidos. Asegurarse que no hay ningún hueso en ellos y picarlo muy muy fino. Se puede añadir directamente al caldo o triturarlo junto con un poco de agua o caldo en la licuadora. Una vez licuado, añadirlos al caldo, tendrá una textura algo mas espesa y tendrá mucho sabor. ¡Cocina de aprovechamiento al máximo!
esta caldo de jamón ibérico y pollo no solo sirve para tomarlo tal cual con unos pocos fideos. Es perfecto para dar sabor a tus platos, ya sean unas lentejas, o un guiso de carne. Un aporte de sabor expectacular. Además para esos platos de cocción extra se pueden añadir el hueso de jamón ibérico directamente y dejar que vaya aportando su sabor junto con el resto de ingredientes.
¿Qué te ha aparecido? Te apetece hacerla? si no sabes donde encontrar huesos de jamón, nosotros te los podemos enviar a cualquier punto de Europa. No hay excusas para no disfrutar de estos platazos caseros.
